València en Comú defiende unas fallas igualitarias, sostenibles e inclusivas

 

Jordi Peris, María Oliver y Roberto Jaramillo, concejales y concejala de València en Comú, han explicado hoy el punto de vista de ValC sobre la fiesta de las Fallas y han felicitado a la delegación de Cultura Festiva por los pasos dados hacia unas fallas despolitizadas, más inclusivas, feministas y sostenibles, que es el camino en el que hay que profundizar.

 

El portavoz de ValC, Jordi Peris ha explicado que “la Declaración como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad es motivo de orgullo para València, tanto para el mundo fallero como para quienes no forman parte de él, y en València en Comú consideramos que ha de entenderse como una oportunidad para replantear algunas cuestiones que es necesario cambiar.” En este sentido, el concejal ha recordado que “es necesario reconocer que la fiesta, en ocaciones, genera conflictos y malestar y una parte importante de la ciudadanía ve cómo su vida cotidiana se complica. Hay gente que se siente excluida o se plantea irse de la ciudad en fallas. València es diversa, hay personas a las que les gusta participar en la fiesta y otras a las que no. Y tan valenciano o valenciana es quien participa en la fiesta como quien no lo hace.”

 

El Grupo municipal ha explicado que ha renunciado a sus invitaciones a las mascletàs para añadirlas al sorteo ciudadano, de modo que casi 60 personas más podrán acceder a estos eventos desde el balcón, abierto a la ciudadanía desde la llegada del Govern de la Nau, porque es una espacio para la gente y no para los políticos.

 

Por unas Fallas igualitarias y feministas

El concejal de Participación, Jordi Peris, ha desgranado las cuestiones relativas a la igualdad de género. “No es un problema exclusivo de las fallas, el machismo es el reflejo de un problema social que se plasma en muchas de las fiestas populares. Hay que pensar en los valores que se transmiten en el espacio público y superar el modelo actual en el que ellas figuran y ellos deciden, rechazando y huyendo de la figura de mujer como objeto y no como sujeto activo y decisorio de la fiesta”.

 

Para ValC es necesario avanzar en la feminización real de la fiesta; en estos momentos hay pocas mujeres presidentas de comisión, muy pocas artistas falleras y en la JCF hay 18 mujeres de una total de 78 representantes. Para ello hay que aplicar criterios de igualdad de género en todos los ámbitos de la fiesta y, si es necesario, impulsar medidas de acción positiva que reviertan esta situación. Se ha destacado que, por primera vez, la junta directiva es paritaria y ese es el camino a seguir. ValC propone que el espacio para debatir y acordar los mecanismos y procesos necesarios para conseguir erradicar el sexismo de las fallas sea el Consell Municipal de la Dona, y sus propuestas sean asumidas por la JCF y la Delegación de Cultura Festiva.

 

Por otra parte, se siguen constatando prácticas homófobas. ValC asume las reivindicaciones de la Colectivo LAMBDA que lleva años trabajando por unas fallas libres de LGTBfobia, con propuestas como el premio Arco Iris a las fallas más respetuosas con la diversidad sexual o el trabajo de sensibilización que viene realizando con las bandas de música para evitar cantos homófobos.

 

Por unas Fallas sostenibles

La concejala de Acción Cultural, María Oliver, que ha desarrollado parte de su carrera profesional como artista fallera, ha planteado “la necesidad de avanzar en el terreno de la sostenibilidad, una de las asignaturas pendientes de las Fallas y, vinculado a ello, en la dignificación del trabajo de las y los artistas falleros, tanto en términos de formación como de condiciones laborales y seguridad”.

 

En estos momentos, tanto la Diputación como el Ayuntamiento están promoviendo estudios sobre la sostenibilidad y desde ValC se considera que este es un camino a recorrer y a amplificar. “Se hace indispensable la colaboración con las universidades públicas para la formación y para trabajar en proyectos I+D+I, así como la elaboración de estudios sobre el impacto medioambiental y acústico de las fallas, a fin de tener los datos necesarios para poner en marcha políticas en este terreno, que ayudarían no solo a conseguir unas fallas más sostenibles, sino también una mejor convivencia”.

 

La monumentalidad ha impuesto el uso del poliestireno expandido o poliespan pero es necesario sustituirlo por materiales no contaminantes ni tóxicos. Ahora se está experimentando con la paja del arroz y el serrín, promovido por la delegación de Innovación y Las Naves junto con la Universidad Politécnica. Las Fallas pueden y deben convertirse en un modelo de educación ambiental, puesto que su enorme repercusión local, nacional e internacional las convierte en un escenario privilegiado para determinados usos sostenibles, como puede ser el fomento del reciclaje en los casales y en los actos falleros, el control de la contaminación acústica, la utilización de lámparas de bajo consumo, el consumo de productos locales en la alimentación, etc. Una propuesta sería la elaboración de un código de buenas prácticas medioambientales.

 

Por unas Fallas inclusivas

Y, por último, el concejal Roberto Jaramillo ha centrado su intervención en el objetivo de unas fallas más inclusivas. Hay que conciliar el mundo fallero y la ciudadanía, la fiesta, el descanso, el derecho al trabajo y el uso del espacio público, respetando los derechos y atendiendo a las reivindicaciones de los y las ciudadanas. Algunas de las medidas tomadas este año van encaminadas a ello, como la eliminación de terrazas en algunas zonas, el retraso en la colocación de carpas o la eliminación de puestos de comida al aire libre.

 

Una buena medida que ha empezado tímidamente y que se emplea también en otros sectores, es la creación de mesas de convivencia y comisiones vecinales, donde todas las partes involucradas puedan exponer su opinión y buscar mediante la negociación y el debate la solución a los problemas. La presencia de mediadores puede ayudar a este fin. Desde ValC se considera que hay que expandir esta forma de actuar, que evitará molestias innecesarias y conflictos.

 

Las fallas son importantes espacios de socialización y pueden resultar un gran elemento inclusivo y un perfecto escenario para una educación en valores. El concejal de Cooperación al Desarrollo y Migración ha explicado que “La campaña “La nostra ciutat el teu refugi” premiará este año a las fallas que trabajan por la integración de las personas migrantes y refugiadas. Desde ValC entendemos que las asociaciones falleras y los casales son espacios inmejorables para fomentar la convivencia intercultural, creando mecanismos de participación para las personas migrantes y refugiadas que han decidido vivir en nuestra ciudad.”

 

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